viernes, 26 de noviembre de 2010

Barroco: Características Generales



1. ASPECTOS HISTÓRICO-SOCIALES:


1.1. Pérdida de la hegemonía española (1621-1665).

1.2. Expansionismo francés.

1.3. Aparición de los “validos” (duque de Lerma y conde-duque de Olivares).

1.4. Diferencias sociales, epidemias, emigración a las ciudades: aparición de mendigos, malhechores, pícaros.


2. ASPECTOS RELIGIOSOS:


2.1. Contrarreforma aplicada a la política. Estado subordinado a la Iglesia.

2.2. El arte debe: “instruir y confirmar al pueblo, recordándole los artículos de la fe” (Dogma Católico).


3. ASPECTOS CULTURALES E IDEOLÓGICOS: son contradictorios:


3.1. Decadencia de lo científico, universitario (desconfianza de la Contrarreforma por lo novedoso).

3.2. Esplendor artístico y literario: Pintura: expresó ideas de la Contrarreforma y el esplendor de reyes y nobles. Literatura: se cultivó poesía, novela, especialmente el Teatro: propaganda política del poder.

3.3. Sentimiento de desengaño y pesimismo.

3.4. Tópicos:

3.4.1. Apariencia engañosa del mundo (“la vida es sueño”).

3.4.2. Decadencia del hombre y las cosas.

3.4.3. El mundo es una contradicción, una lucha de contrarios (“el hombre, lobo del hombre”).

3.4.4. La vida es breve (nacemos para morir).

3.4.5. La vida depende de la Fortuna (azar).


4. LA POESÍA:


Intensifica los recursos renacentistas. Tiene tres centros geográficos (en España):


4.1. Andalucía: culteranismo.

4.2. Aragón: se opone al culteranismo. Es “clásica”.

4.3. Madrid: Góngora, Lope de Vega y Quevedo:


5. LOS POETAS:


5.1. Góngora: petrarquista. Intensifica los rasgos cultos (culteranismo).

5.2. Lope de Vega: recursos y elementos petrarquistas junto con elementos del cancionero y la lírica tradicional. Se caracteriza por la sencillez y naturalidad.

5.3. Quevedo: conceptista (juegos de significados). Amor cortés y petrarquismo. Irónico.


6. TEMAS:


6.1. El amor satírico. El desengañó trae la desilusión: la realidad se envilece. Se muestra lo ridículo o lo degradante de la realidad.

6.2. La muerte. Vivir es ir muriendo. Pesimismo barroco. La muerte está ligada al desengaño y pesimismo. Se vuelve al siglo XV (Manrique) en oposición al vitalismo renacentista.

6.3. El tiempo. Es el protagonista. Todo lo destruye. Sus imágenes son: las ruinas, el reloj, las flores (por ejemplo: la rosa, el clavel).

6.4. La existencia:

6.4.1. La vida es sufrimiento: el dolor conduce a la nada.

6.4.2. La brevedad de la vida: “cuna y sepultura”, “ayer y hoy”.

6.4.3. Inconsistencia de la vida: la vida es frágil, una sombra, un sueño, parece nada.

6.4.4. Vivir es ir muriendo: desde que nacemos comenzamos a morir. La muerte es acabar de morir.

6.5. Búsqueda de consuelo:

6.5.1. En la religión católica: Quevedo, Lope de Vega.

6.5.2. En el estoicismo.

6.5.3. En los ideales horacianos: “Vida retirada” (“Beatus ille”).

6.5.4. En el epicureismo: “Carpe diem”.

6.5.5. En la trascendencia por los actos: poesía elegíaca.

6.6. La Naturaleza:

6.6.1. Vista como objeto de arte. La naturaleza debe imitar al arte:

6.6.2. Finalidad del paisaje: es el protagonista único, un fin en sí mismo.

6.6.3. Descripciones minuciosas. Abandono a los tópicos renacentistas.

6.6.4. Imágenes arquitectónicas: se busca eliminar la diferencia entre campo-ciudad.


7. MÉTRICA:


7.1. Sigue la renacentista: Endecasílabos, heptasílabos (soneto, octava real, silva, etc.).

7.2. Se incorpora lo popular: octosílabos, hexasílabos (coplas, redondillas, cuartetas, letrillas, romances).


8. ESTILO:


8.1. Ruptura del equilibrio renacentista. Buscan provocar admiración. Tiene dos estilos:

8.1.1 Culteranismo: busca la belleza formal, riqueza de ornamentación, persigue la oscuridad por medio de latinismos léxicos y sintácticos (hipérbaton), de perífrasis, de hipérboles, de alusiones clásicas (mitológicas).

8.1.2 Conceptismo: preocupación por el contenido. Busca significados profundos. Palabras cargadas con el mayor número de significados: juegos de palabras, anfibologías (ambigüedades), calambures (equívocos), antítesis, hipérboles.

8.1.3 Las imágenes siguen siendo las estereotipadas del Renacimiento: mejillas = rosas; dientes = perlas; ojos verdes = esmeraldas, etc. Sin embargo las metáforas son complicadas e imprevistas: Gruta o cueva = bostezo inmenso de la tierra; la pasión = un volcán, un Etna hecho, etc. En el Barroco todo es dinámico, vertiginoso; o sea, abandona el estatismo Renacentista.



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I.F.D. Borges

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