domingo, 27 de diciembre de 2009

Borges: Nueve Ensayos Dantescos (resumen)




NUEVE ESTUDIOS DANTESCOS (Jorge Luis Borges)


CANTOS:

INFIERNO: I – IV – XXVI
PURGATORIO: I – XXXI
PARAÍSO: X – XXXI

1. La grandiosidad de Dante:

Para Jorge Luis Borges, más que la grandiosidad del Poema o lo universal o lo sublime, son otros los caracteres más deleitables de la Comedia.

En primer lugar, la variada y afortunada invención de rasgos precisos que, con comparaciones pormenorizadas, resalta lo sublime y grandioso, y no en la hipérbole de otros grandes. Dante se prohíbe ese error; en su libro no hay palabra injustificada.

En segundo lugar están los rasgos psicológicos . Pero Dante no exagera los procesos mentales (psicológicos), los deja vislumbrar en una intención o en un gesto.

2. Cosmovisión de Dante:

El universo de Dante está construido sobre la astronomía ptolomaica y la teología cristiana.

La Tierra es una esfera inmóvil. En el centro del hemisferio boreal está la montaña de Sión. A noventa grados de la montaña, al oriente, muere el río Ganges. Al poniente, nace el río Ebro. El hemisferio austral es de agua, y está prohibido a los hombre. En el centro hay una montaña antípoda de Sión, la montaña del Purgatorio. Los dos ríos y las dos montañas forman una cruz. Bajo la montaña de Sión se abre un cono invertido hasta el centro de la Tierra: el Infierno, dividido en círculos decrecientes. Los círculos son nueve y su topografía es ruinosa. En el ápice está Lucifer, “el gusano que orada el mundo”. La base del purgatorio con el fondo del Infierno están comunicados por el río Leteo. En torno a la Tierra giran nueve círculos concéntricos. Los siete primeros son los cielos planetarios; el octavo, el cielo de las estrellas fijas; el noveno, el cielo cristalino o Primer Móvil. A éste lo rodea el empíreo donde la Rosa de los justos se abre en torno a un punto, que es Dios. Los coros de la Rosa son nueve.

Con esto Dante no se propuso establecer la verdadera topografía del otro mundo. Así lo declaró él mismo: “El sujeto de su Comedia es el estado de las almas después de la muerte alegóricamente”. El Infierno corresponde al vicio; el Purgatorio, al pasaje del vicio a la virtud, y el Paraíso, a los hombres perfectos.

La Divina Comedia es panteísta en su aplicación al poeta y a su obra: el poeta es cada uno de los hombres de su mundo ficticio, es cada soplo y cada pormenor. Una de sus tareas es ocultar o disimular esa omnipresencia. Dante está obligado por el carácter de su poema a adjudicar la gloria o la perdición. La justicia, que emitía los fallos era él mismo. Para que el lector no advirtiera esto se incluyó como personaje de la Comedia e hizo que sus reacciones no coincidieran con las decisiones divinas.

El Infierno de Dante no es un lugar atroz, es un lugar en el que ocurren hechos atroces.

* * *

LOS ESTUDIOS DANTESCOS

INFIERNO IV: El castillo de los paganos.

Al principio de la Comedia, ésta se presenta como un sueño, y Dante no es más que el sujeto de ese sueño . El sueño es la metáfora de la ofuscación (confusión) del alma pecadora. La loba que le cierra el camino hace que muchos vivan tristes. Esto no es por la simple visión de la fiera.

Luego Dante se encuentra con Virgilio, quien palidece al entrar en el primer círculo. Dante cree que es por temor. Virgilio explica que es por lástima, ya que él mismo es también un réprobo. Dante, para mostrar su piedad, prodiga títulos reverenciales . Virgilio le explica que están en el Infierno de los que murieron antes de proclamada la fe de Cristo. Lo saludan cuatro sombras: Homero, Horacio, Ovidio y Lucano. Los cuatro honran a Dante como a un igual. Lo conducen a un castillo siete veces rodeado por altos muros (las siete artes liberales). Los habitantes del castillo son gente de mucha autoridad. Viven en un anhelo sin esperanzas. No padecen dolor, pero Dios los excluye.

Hospedar en ese lugar a los paganos virtuosos fue invención de Dante, pues él no podía salvar a sus héroes y los pensó en un Infierno negativo. Se apiadó de su misterioso destino.

Muchos piensan que a Dante le faltó el vuelo poético que adquirió en los cantos sucesivos. Borges piensa, en cambio, que Homero, Horacio, Ovidio y Lucano son proyecciones de Dante, que se sabía no inferior a esos grandes . Son como él: magistrales en el ejercicio de su arte y, sin embargo, están en el Infierno porque los olvida Beatriz.

INFIERNO XXVI, 99 – 142: El último viaje de Ulises.

Instado por Virgilio, Ulises cuenta cómo fue su último viaje:

El ardor de conocer el mundo lo impulsó a abandonar su familia. Se lanzó al mar abierto. Arribaron a las columnas de Hércules. Navegaron al ocaso y después al Sur, donde vieron las estrellas del hemisferios austral. Cinco meses duró el viaje hasta que divisaron una montaña. Se levantó una tormenta que hundió la nave, y se cerró sobre él y los suyos el mar.

Muchos creen que este relato es una digresión del autor. Sin embargo en la Edad Media se negaba que los seres humanos pudieran llegar a la parte inferior de la Tierra. El viaje, por tanto, sería sacrílego. El viaje acaba en una catástrofe, que no es mero destino de hombre de mar, sino la palabra de Dios.

El recorrido que hizo Ulises es el mismo que hizo Dante al entrar al Infierno. Pero Ulises quiso alcanzar la montaña del Purgatorio fiado en sus propias fuerzas, desafiando los límites decretado a lo que puede el hombre. Dante, nuevo Ulises, la pisará como un vencedor, ceñido de humildad, y no lo guiará la soberbia sino la razón, iluminada por la gracia.

Equiparar el viaje de Ulises con el viaje de Dante implica un error: el viaje de Ulises es el viaje de Ulises, porque Ulises es el sujeto de quien se predica esa acción. Pero la empresa de Dante no es el viaje de Dante, sino la ejecución de su libro.

Dante era teólogo. Muchas veces la escritura de la Comedia le habrá parecido ardua, arriesgada y fatal, como el último viaje de Ulises.

Su actitud era osada y podía esconder una culpa. Equiparaba a Beatriz a la Virgen María y a Jesús. Se anticipaba a los dictámenes del Juicio Final. Había juzgado y condenado las almas de papas y había salvado al averroísta Siger. Su obra podía acarrearle la ira de sus enemigos… De allí el temor de correr el mismo fin de Ulises.

PARAÍSO X: Beda, una anticipación a la Comedia.

En el canto X Dante refiere que vio en la esfera del sol una corona formada por doce espíritus. El séptimo círculo corresponde a Beda el venerable, diácono inglés del monasterio de Farrow del siglo VIII.

Según Beda, Fursa fue un asceta irlandés que había convertido a muchos sajones. Cuando sufría una enfermedad fue arrebatado por los ángeles en espíritu y subió al cielo, donde vio casas maravillosas.

Otra visión fue la de un hombre de Normandía, llamado Drychthelm. Éste, al cabo de una enfermedad, murió y resucitó al amanecer. Drychthelm le dijo a su mujer que viviría piadosamente de ahora en más. Repartió sus bienes entre su familia y una parte se la dio a los pobres. Luego se retiró a un monasterio donde hizo una vida rigurosa. Contaba que un ángel lo condujo por un valle profundo y ancho de interminable extensión. A la izquierda había fuego; a la derecha, remolinos y nieve. La tempestad arrojaba una muchedumbre de almas en pena. Pensó que eso era el Infierno, pero el ángel le dijo que no. Luego quedó solo. Vio demonios y espíritus torturados. Finalmente vio venir una estrella. Los demonios huyeron. La estrella era un ángel. Lo condujo hacia el Sur. Se toparon con una enorme muralla. Detrás de esa muralla había una hermosa pradera, poblada de personas vestidas de blanco y felices. Creyó estar en el cielo, pero el ángel le dijo que no. Más allá había una luz resplandeciente y adentro, personas cantando. Cuando creyó que iba a entrar allí, el ángel lo devolvió a su cuerpo y le dijo que si obraba bien llegaría al cielo.

Quizás una tradición oral trajo estos rasgos a Beda el venerable. Quizá esa misma tradición llegó a Dante…

PURGATORIO I, 13: La metáfora de Dante.

“Dulce color de oriental zafiro”. El zafiro es una piedra de color entre celeste y azul, agradable a la vista. Dante sugiere el color del oriente por un zafiro en cuyo nombre está el oriente. Es un juego recíproco, infinito…

PURGATORIO XXX, 49 – 51: Encuentro con Beatriz.

Los veinticuatro ancianos son los veinticuatro libros de viejo testamento.

Los animales con seis alas son los evangelistas o los Evangelios.

Las seis alas son las seis leyes o la difusión de la doctrina en las seis direcciones del espacio.

El carro es la Iglesia universa.

Las dos ruedas son los dos Testamentos o la vida activa y contemplativa o la Justicia y la Piedad.
El grito – león y águila – es Cristo, por la unión del Verbo con la naturaleza humana. Otros dicen que es el Papa: como águila se eleva para recibir las órdenes de Dios, y como león las imparte en la Tierra.

Las mujeres que danzan a la derecha son las virtudes teologales; las que danzan a la izquierda, las cardinales.

La mujer de tres ojos es la Prudencia, que ve lo pasado, lo presente y lo futuro.

Cuando aparece Beatriz, desaparece Virgilio; porque Virgilio es la razón y Beatriz la fe, o porque a la cultura clásica le siguió la cultura cristiana.

A Dante le interesa más la alegoría, el Bien, que la belleza o el arte. Sacrifica la belleza por el amor al bien.

Dante fue despreciado (desairado) por Beatriz. Una vez muerta ella, él pierde toda esperanza terrenal de tenerla. Por eso crea la Comedia, para encontrarla. Pero ella, en eso sueño, es severísima con él. Las imágenes que él ve son más parecidas a una pesadilla que a un sueño feliz. Quizá Dante tuvo envidia de Paolo y de Francesca, unidos para siempre en su infierno…

PARAÍSO XXXI: La última sonrisa de Beatriz.

En la cumbre del monte del Purgatorio, Dante pierde a Virgilio. Asciende ahora con Beatriz por las distintas esferas del cielo. En el empíreo, Beatriz lo abandona. La ve en lo alto, en uno de los círculos de la Rosa: “Así imploré, y aquella, tan lejana como parecía, se sonrió y me miró de nuevo; y después se volvió a la eterna fuente” (Paraíso XXXI, 91-93)t.

La razón, Virgilio, es un instrumento para alcanzar la Fe; la Fe, Beatriz, un instrumento para alcanzar la divinidad. Ambos se pierden, una vez logrado su fin.

Pero Beatriz sonríe a Dante para decirle que su plegaria ha sido aceptada; lo mira para significarle una vez más el amor que le tiene.

Borges sospecha que Dante edificó el mejor libro de que la literatura ha alcanzado para intercalar algunos encuentros con la irrecuperable Beatriz.

El último encuentro es el más doloroso, no por ser último, sino porque sucede en el cielo…

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